jueves, 10 de noviembre de 2016

"LOS CIMIENTOS DEL PODER"🏠

  



HISTORIA


CASA DE CULTURA “ISIDRO FABELA”






El cuidado del patrimonio cultural, monumento histórico, zona arqueológica; es prioritario para cualquier sociedad y su conservación es fundamental. Este patrimonio, monumento o zona que se mantiene desde hace siglos, nos permite conocer nuestra historia y de alguna manera nuestro presente, debe ser cuidado para las futuras generaciones.
Este patrimonio cultural lo consideramos nuestro hogar y es por ello que elegimos dar a conocer un poco más de él. El Centro Regional de Cultura Isidro Fabela de Atlacomulco, se localiza en el centro de la ciudad de Atlacomulco en la que fuera la casa natal del Lic. Isidro Fabela Alfaro y una de las más antiguas del lugar. El edificio data de la primera mitad del siglo XIX y en esta casa nacieron: el Lic. Isidro Fabela Alfaro el 29 de junio de 1882; Don Alfredo del Mazo Vélez, Gobernador del Edo.
Posteriormente y por algunos años, esta casa permaneció cerrada, hasta que en 1950 Don Alfredo del Mazo Vélez la adquirió por compra, para obsequiarla al Lic. Fabela. La entrega se llevó a cabo el 15 de Mayo del mismo año. El Lic. Isidro Fabela Alfaro, decidió que su casa fuera un espacio en donde se ofrecieran servicios a la comunidad, por lo que, a su muerte, el Lic. Mario Colín Sánchez y el Prof. Carlos Hank González se ocuparon de restaurarla con el propósito de convertirla Museo-Biblioteca.
Al remodelarla se respetó la construcción original de la casa, derribando solo un muro para lograr un pequeño Auditorio o Salón de usos múltiples, se adquirieron muebles de época para la decoración, algunos por compra y otros recibidos mediante donadores quienes a su vez los obtuvieron como obsequio del propio Fabela Alfaro.
El Museo contiene fotografías de diferentes épocas de la vida de Isidro Fabela, así como algunos documentos históricos y reconocimientos, una pequeña colección de objetos personales y el saco del uniforme de Embajador y la Toga de Juez de la Corte Internacional de Justicia. También existen dibujos, pinturas y algunos otros objetos de arte, como una colección de acuarelas realizadas por el pintor atlacomulquence J. Vicente Montiel, fechadas en 1856 y así mismo se encuentran algunas esculturas de personajes como: Sor Juana Inés de la Cruz, José María Velasco, Adolfo López Mateos, Alfredo del Mazo Vélez, Mario Colín y Juan Monroy Pérez (Ayuntamiento de Atlacomulco, 2003).
RELACIÓN CON PORFIRIO DÍAZ
Durante la época del Porfiriato, que se inicia el 23 de noviembre de 1876, no ocurren hechos significativos en lo que hoy es el municipio, aunque dentro de los documentos referentes a esta etapa se encuentra lo siguiente: El 11 de mayo de 1895, por decreto número 23, se segrega de la municipalidad de Iturbide el pueblo de Transfiguración y el rancho de Las Majadas, y se agregan a la municipalidad de Monte Bajo (Prado, 2012).
El Porfiriato termina el 25 de mayo de 1911, cuando el anciano general Porfirio Díaz, obligado por los triunfos revolucionarios, presenta su renuncia.
Es durante esa época histórica cuando en Tlazala se escenifican numerosos combates en los que nuestros abuelos participaron.
Al término de la lucha revolucionaria, poco a poco la calma retornó al municipio, aunque no fue un proceso fácil el que nuevamente se iniciaran las actividades económicas y políticas, por ejemplo: es hasta el año 1920 cuando se reiniciaron las labores del Registro Civil y probablemente del ayuntamiento.
Según tradición oral, más de 50 por ciento de la población emigró de estos contornos, muchos no regresaron, otro alto porcentaje murió en los combates.
Desgraciadamente no se cuenta con información que nos indique el número exacto de habitantes al término de la lucha armada; pero es de suponerse que estos llegaban apenas al millar. En 1960, 43 años después de haber terminado la Revolución, el municipio apenas tenía 2,728 pobladores. Con esfuerzo y ya gozando de paz, poco a poco se fueron reconstruyendo las viviendas, la presidencia municipal y la iglesia (Prado, 2012).

CONCLUSIÓNES:

Actualmente el patrimonio cultural ya mencionado es usado como Casa de la Cultura de Atlacomulco, en ella se imparten clases de distintas disciplinas artísticas como por ejemplo, ballet folclórico, rondalla, orquesta sinfónica, baile moderno, declamación, vocalización, piano, teatro, dibujo y pintura las cuales sirven de actividades recreativas y disciplinares para toda la comunidad de Atlacomulco, el costo de cada uno de los cursos es accesible para la mayoría de población de Atlacomulco y cualquier persona tiene acceso entrar a la biblioteca a buscar información de lo que necesite.
Algunas veces se realizan presentaciones mayormente de danza y música afuera de la Casa de la Cultura, principalmente en épocas festivas de Atlacomulco como por ejemplo en semana Santa ya que se celebra el festival de Ambaro, o en épocas decembrinas. Y así mismo se realizan exposiciones de pinturas hechas por los alumnos de la institución o de obras realizadas por pintores mexicanos.
Debido a que por el paso de los años la casa comenzó a deteriorase, se está remodelando y restaurado por parte del gobierno estatal y federal para darle mantenimiento al área y así mismo preservar la casa en buenas condiciones para que las múltiples actividades que ahí se realizan sigan realizándose.
Por otra parte la conservación del patrimonio cultural, es un tema en el que que realmente debemos hacer hincapié pues un patrimonio cultural es aquel que compartimos como grupo humano en un mismo territorio, como símbolo de identidad y fuente de orgullo. Es representado por sitios y complejos arqueológicos, monumentos, edificios y lugares históricos, museos, iglesias, pinturas, música, danza, mitos, costumbres, lengua, vestimenta, fotografías, monedas, libros, documentos, etc. Todos los ciudadanos sin distinción alguna , tenemos el deber de preservar nuestro patrimonio cultural que en este caso es la Casa de Cultura de Atlacomulco, porque guarda la memoria colectiva del pueblo, es la herencia dejada por los antiguos que hicieron algo para el bien de su comunidad. Es nuestra conexión con el pasado, nuestra relación con el presente y nuestra proyección hacia el futuro.

No obstante, existen instituciones que se encargan de proteger la Casa de la Cultura, y ellas son:

Como principal está El Ayuntamiento de Atlacomulco que es la Integración de la estructura orgánica del gobierno municipal: el objetivo es organizar y desarrollar los mecanismos, sistemas, procedimientos y gestiones del gobierno municipal para atender las demandas de la comunidad.  
Pero para todo ello se encuentra específicamente dependencias que colaboran a la protección de la Casa de Cultura:
Contraloría Interna: Su objetivo es controlar y vigilar el debido cumplimiento de las erogaciones presupuestales, así como implantación de normas, para el adecuado aprovechamiento de los recursos y llevar un seguimiento.
Dirección de Desarrollo Urbano y Obras Públicas: Es la responsable de planear, organizar y controlar los asentamientos humanos, ejecutar y mantener en funcionalidad la obra pública.
Dirección de Administración: Es la encargada de la instrumentación de los sistemas de administración, del personal y de los recursos materiales, financieros y técnicos.
Coordinación de Servicios Públicos: Es la que planea y organiza la prestación de los servicios públicos, además del mantenimiento de la infraestructura para su operación (Flores, 2013).



PROPUESTA PARA LA CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO:

Si bien se sabe que, el patrimonio cultural es la herencia cultural propia del pasado de una comunidad, con la que ésta, vive en la actualidad y que transmite a las generaciones presentes y futuras, está integrado por los bienes culturales tangibles (objetos, construcciones, lugares) e intangibles (lenguajes, creencias, costumbres) que nos ha legado la historia. Esta herencia que hemos recibido de nuestros antepasados viene a ser el testimonio de su existencia, de su visión del mundo, de sus formas de vida y de su manera de ser.
La importancia del patrimonio cultural deriva fundamentalmente de su contribución a la formación y mantención de la diversidad e identidad de un pueblo. La identidad constituye el elemento esencial que hace que los habitantes de cierto pueblo se aúnen (unir y armonizar o poner de acuerdo cosas distintas) en torno a un proyecto común de nación.
Hoy en día los patrimonios culturales son tomados como una muestra imprescindible de rasgos dados a la sociedad, sin embargo la mayoría de las personas no les toma el valor que se merecen por lo que las destruyen, las maltratan, sin darse cuenta que son parte del legado de nuestros antepasados. De ahí deriva el hecho de poner más vigilancia por parte del municipio o el Estado, para que no sean dañados tan fácilmente.
Nuestro patrimonio es nuestra historia y nuestra cultura. Por eso, se debe educar en Patrimonio; democratizarlo acercando a la gente, mayores y pequeños, para fortalecer la identidad y el aprecio entre los bienes del patrimonio histórico y la sociedad.
Como bien se menciona, la educación es el principal eslabón de la población, se tiene que educar para ser buenas personas y por medio de ella se puede crear un grupo estudiantil donde se den charlas de orientación en diversas instituciones educativas de cómo conservar y proteger nuestro patrimonio cultural, para que como estudiantes nos demos a la tarea de conservar lo que en un futuro nos va a representar como buenos pobladores de cierto lugar.
Una buena manera de difundir el valor del Patrimonio Cultural es trabajando, sobre todo, con los niños más pequeños a través de una política organizada, o por lo menos dirigida, por el Ministerio de Educación o su equivalente estatal; porque los niños tienen menos prejuicios y es más fácil que aprendan a querer su Patrimonio, además que ellos son el Futuro.
La protección del patrimonio, en tanto recurso cultural de una sociedad local o nacional, es responsabilidad de cada ciudadano así como del Estado o municipio y es donde por medio de ellos se pueden realizar pasacalles  con carteles para que las personas tomen conciencia del daño que le causan a nuestro patrimonio cultural. Además por conferencias o pláticas, dar a conocer a las personas sobre el deterioro que causa la naturaleza a nuestros patrimonios culturales e intentar convencer que voluntariamente ayuden a reconstruirlo.
Difundir de su existencia a toda la comunidad, el conocimiento y la comprensión del Patrimonio Cultural; pues mientras más entienda la gente que es parte de su historia y que de ella se pueden forjar muchas cosas, entre ellas, el Desarrollo y la Identidad Nacional, más la gente se va a comprometer por querer hacer un bien por su pueblo.
O mínimo hacer una conservación preventiva que se ocupa de todos los objetos del patrimonio, independientemente de que estén en bueno estado o de que sean víctimas de un deterioro progresivo. Su finalidad es protegerlos de toda clase de agresiones naturales o humanas, utilizando un conjunto de medidas y realizando actuaciones que tienen como objetivo evitar y minimizar el deterioro o pérdidas que se produzcan en los Bienes Culturales
Como dice el dicho “Si se quiere, se puede” y aún estamos a tiempo de ver crecer lo que desde años ya está plasmado, estamos jóvenes por lo cual tenemos la dicha de pensar más a fondo sobre ¿Ese es el futuro, que quiero para mis hijos?, No solo veamos como lo destruyen, hagamos algo para impedirlo, maltratar o quitar parte de lo que nos identifica es como quitar un órgano a nuestro cuerpo.

“Seamos conscientes, estemos alerta, simplemente luchemos para salvar algo, que un día crearon para salvarnos”


REFERENCIAS:
Flores, L. M. (1 de Noviembre de 2016). H. Ayuntamiento de Atlacomulco. Obtenido de H. Ayuntamiento de Atlacomulco: http://www.inafed.gob.mx/work/enciclopedia/EMM15mexico/municipios/15014a.html

Prado, Javier. (2012). Manual del patrimonio cultural. . Junio 2013, de Ministerio de cultura. Sitio web: http://www.cultura.gob.pe/sites/default/files/paginternas/tablaarchivos/04/4manualdefensores.pdf




      

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